"La fea de la 12", por nueve años lleve ese título y otras variantes despectivas, pero se hizo más notorio a la edad de 12 a 15 años. Y por más que concidere que las personas suelen ser bastante crueles cuando quieren (me incluyo), debo aceptar que no le daba nada de importancia a lo exterior y que por ende me descuidaba bastante. Hay que aclarar que esa etapa de cambio era auge de lo que yo denomino "grambling" donde uno empieza a conocerse anatómica-sexual- y psiologicamente en concreto. Etapa donde dejamos de lado las muñecas, los joguins (en caso de las chicas), para dar paso a los jeans más ajustados, las remeras más al cuerpo, usar el colorete para salir... El comienzo de establecernos como género, de empezar a comportarnos como mujer.
Me acuerdo que todo eso me daba miedo y algo de enojo... (?) , y no por el hecho de empezar a ser señorita sino por el caso de no querer perder la infancia. Sentía que todavía me quedaba un poco más de tiempo para jugar y que esto de empezar a pintarme, vestirme o suponerme diferente no iba conmigo. Muchas veces oí en Natalia ese "Sacate eso, ridicula!!" que me hacía enojar bastante y que luego de alguna pelea me hacía concluir en llanto, generalmente...
Admiraba el gusto que ella tenía para esas cosas de las que yo carecía. De por sí me ayudaron mucho hasta su partida a España. Pero no entendía el como veía tan comunes esas cosas "femeninas" (que hoy yo las siento comunes), pero que en su momento no me entraba en la cabeza que pudieran existir. O talvez sí, pero que no me veía a mí haciéndolas. No entendía cosas básicas como el que no le moleste usar corpiño, el que lo lleve como si nada mientras yo no daba más de la incomodidad por el elástico que se me clavaba en la espalda. El que se lo prenda y desprenda en 2 segundos mientras yo trataba de adivinar como usar esas prescillas para poder abrocharmeló (aclaro que hay distintos tipos de prescillas, no es pura ignorancia la mía..) tardando más que ella.
Había veces que me lo sacaba a escondidas ilusionándome al pensar que pasaría desapersivida. En ese momento me sentía en la gloria; me sentía como un perro al que se le quita la correa y se hecha a correr contento por un gran prado. Pero ligaba un lindo reto por aquella "liberación" y el estar despojada de la prenda me duraba muy poco.
Por no querer mostrarme empecé a encorbarme, pero por suerte pudieron corregirme rápido. Mucha danza, mucha postura y firguras, hoy por hoy mi espalda anda bien, salvo por alguna que otra contractura (típico en mí), pero sin nada por qué preocuparse.
Dicen que la vida es sabia y que manda las cosas en el momento justo pero el crecer me aterraba y bastante. Me costaba convivir con la mujer que comenzaba a ser...
Hoy pienso en las cosas que hacía por querer rebelarme, desde esconder los corpiños para no usarlos hasta otras cosas de las que luego contaré y me nace una sonrisa por decir "que buluuuuda!" Mientras que para unas el hecho de usar esa prenda era como una consagración, como un algo para creerse alguien más grande y decir " uhhh mira! uso corpiño" para mí era como una esposa atada en mi espalda, que no me dejaba jugar como de costumbre y que me imponía la suerte.
Un karma, mí karma en otras palabras...
En fin, así como tempestad que termina, la paz se asomó. con el tiempo fui acostumbrándome al corpiño y a mí fundamentalmente, asumiendo que esto es lo que soy y que las cosas son así por algo; Sé que no soy la única que padeció situaciones así (y no me refiero solo a un simple corpiño), habrá varias que se identificarán, y por eso no me creo tan irracional. Aclaro, NO TANTO! que no quiere que no lo sea.
Como quién dice aprendí también a quererme, a cuidarme. Me gusta verme prolija, no quiero decir que ande arreglada todo el tiempo. Hay muchas veces que sin peinarme y en pantuflas soy feliz. Y creo que a estas alturas demás está decir como me siento cuando mi corpiño y yo nos tomamos un break.
Oíd mortales el grito sagrado, libertad, libertad, LIBERTAD!
Anticuadaa
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario